La crisis del 2008 rompió la confianza en el sistema y polarizó Europa y América Latina
La crisis económica de 2008 quebró la confianza de los ciudadanos en las instituciones tanto en Europa como en América Latina. En España el fin de la idea de que los hijos vivirían mejor que los padres abrió paso a dos respuestas contrapuestas: la izquierda revisó los consensos de la transición y la derecha buscó chivos expiatorios en la inmigración. En América Latina el agotamiento del ciclo de las commodities impidió el ascenso de las clases desfavorecidas y generó estallidos sociales. Esta desafección facilitó la irrupción de líderes que rompieron tabúes políticos y movilizaron a votantes que antes permanecían silenciados. El resultado ha sido una mayor polarización y el protagonismo actual de figuras como Jair Bolsonaro y Javier Milei en el continente latinoamericano.